Descripción:
El dilema que el Tiempo plantea a cada ser humano es este: ¿qué quieres hacer con tu existencia finita? Es decir, ¿qué persona quieres ser y cómo quieres vivir? El tiempo acompaña y da vida a la persona, pero también la devana y la consume. Tiempo y vida son la misma realidad y expresan de manera particular, las fuerzas naturales que habitan en cada ser orgánico. Son una pura nada, pero en acción, pues determinan la manera de organizar y desplegar la existencia. El tiempo humano es el transcurrir mismo de la vida y es una realidad dual que corre y nos recorre por dentro. Presiona a la persona para dar un sentido a su existencia finita. Enseña al ser mortal a vivir de cierto modo, de acuerdo con el destino temporal que está presente en tolo lo que es y hace. Sólo que la Naturaleza es una energía libre, una fuerza viva que actúa sin un porqué y es implacable con toda la creación humana. Acabará por desgastarla, descomponerla, deteriorarla y destruirla. Naturaleza, vida y tiempo reinan sobre el mundo de los entes naturales. En su lucha por la vida, el ser creativo se alimenta de su aspiración por acceder a lo imposible: capturar lo vivo. Es por eso que crea una obra a través de la cual se crea a sí mismo. Crea como le transcurre la vida, y lo hace como una necesidad y un ejercicio de libertad. Sólo serán trascendentes aquellas obras que perforen sus circunstancias y se conviertan en una obra viva de su tiempo y también del nuestro.