Descripción:
Con el título Bestiarios se pretende aludir a toda esa genealogía que, a lo largo de su presencia en la Tierra, el ser humano ha concebido como un extremo de lo que él mismo es: la bestia que medra en su sino más íntimo. David Hume (apunte de Luis Villoro) afirmaba que todo acto de ficción partía, necesariamente, de lo ya conocido por hombre o mujer, por mayor que fuera su extravagancia. Si imaginamos un cíclope, pongamos por caso, ese cíclope (más allá de las alegorías que pueda suscitarnos) tiene un ojo; y ese bestial ojo es algo que ya existe como ojo en la realidad. Los cuernos demoníacos son cuernos, así como sus patas de cabrío. La bestia es, pues, un extremo de la realidad conocida, y es en esos extremos donde los autores del presente libro pretenden hincar el diente. El subtítulo, quizás más enigmático, es (en principio) producto de dos imaginarios. Jorge Luis Borges concibe un